Luis llega a lo más alto con su familia.

A Luis le movía subir la cima de El Teide con sus hijos. La idea nos cautivó y la hicimos realidad. Le hemos entrevistado para que nos explique su experiencia.

¿Qué es lo que te movió a hacer este viaje?
Subir a la cima de El Teide y desde allí, junto con mis niños, poder observar la belleza que hay en las Islas Canarias. Además, queríamos observar las estrellas en el Observatorio.

¿Lo conseguiste?
Sí, la experiencia fue completa. Disfrutamos de una ascensión hasta el teleférico, los niños escuchaban al guía con la boca abierta y tenían mil preguntas. Vimos los múltiples parajes de subida, cada parada en los miradores que nos encontrábamos escondía una nueva historia de esta maravillosa isla que es Tenerife.

¿Qué se siente al estar en lo más alto?
La subida en teleférico es muy emocionante, aunque hacía mucho frío al llegar. Notamos la altura cuando respirábamos y nos imaginamos cómo debía de ser para los montañeros que suben los ocho mil, son auténticos superhombres. Lamentablemente, no pudimos coronar, ya que nos quedamos poco más de 100 metros. En otro viaje será, lo prometo...

¿Algo que te haya sorprendido...?
Presenciamos una puesta de sol deslumbrante, pudimos ver los puntos más altos de las tres islas (La Gomera, El Hierro y La Palma) y admiramos la sombra que el Teide genera sobre Gran Canaria, increíble...

Y cuéntanos, ¿qué tal las estrellas?
Nuestro entrañable guía nos llevó al lado del conocido Dedo de Dios, para tener la menor incidencia de luz, nos dibujó en el firmamento todas las constelaciones posibles; nos enseñó a identificar todo partiendo de la estrella polar, vimos la luna como jamás hubiera podido imaginar que la vería. Nos dimos cuenta de lo pequeñitos que somos en el universo.
Lo pasamos genial. Muchas gracias, Binter.

Gracias a ti, Luis, por compartirnos tu experiencia.