El Palacio de La Magdalena: Situado en lo alto de la península que lleva su nombre, es uno de los grandes símbolos de Santander. Fue construido como residencia de verano de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia y hoy es uno de los lugares más visitados de la ciudad. Su ubicación ofrece unas magníficas vistas de la bahía, las playas y la isla de Mouro.
El Sardinero: Una de las zonas más emblemáticas de Santander. Sus amplias playas, jardines y edificios de la época de la Belle Époque forman uno de los paisajes más reconocibles de la ciudad. Pasear por la Avenida de Castañeda o acercarse hasta la Plaza de Italia, junto al Gran Casino, es imprescindible.
El Centro Botín: Diseñado por el arquitecto Renzo Piano, este espacio cultural junto a la bahía se ha convertido en uno de los iconos arquitectónicos de Santander. Sus exposiciones y actividades culturales se complementan con unas magníficas vistas desde sus terrazas y alrededores.
El Paseo de Pereda y los Jardines de Pereda: Uno de los paseos más característicos de la ciudad. Sus edificios históricos, jardines y vistas hacia la bahía lo convierten en un lugar perfecto para comenzar a descubrir Santander y continuar después hacia el Centro Botín y el Muelle de Calderón.
La Catedral de Santander: Situada en pleno centro, la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción combina diferentes etapas arquitectónicas y constituye uno de los principales monumentos históricos de la ciudad. Forma parte además del recorrido del Anillo Cultural de Santander.
El Faro de Cabo Mayor: Situado sobre los acantilados al norte de la ciudad, es uno de los mejores lugares para contemplar la costa cantábrica. Puedes llegar caminando desde El Sardinero a través de la Senda de Mataleñas, disfrutando durante el recorrido de unas magníficas vistas del litoral.